Intertextualidad queer en el Cadáver Perlongher de Juan Antonio Alfaro

Por Diego Medina

 

Estos días de terror televisado, dígase Teuchitlán, un poema se repetía en mi cabeza, obstinado, cruel y reclamando su lectura en voz alta: “Cadáveres”, de Néstor Perlongher, es una de esas obras que pasan inadvertidas en los estudios de poesía contemporánea, en parte por la censura que lo vio nacer, pues al ser un poema que denuncia las atrocidades de la dictadura argentina, su divulgación no fue muy amplia, pero también porque es un poema escrito por un escritor y activista abiertamente homosexual y ya sabemos que al canon cultural no le gusta mucho la idea de abrirle sus puertas a una turba de locas.

 

Néstor Perlongher

El poema de Perlongher es crudo, directo, barroco, performático (en mi opinión es un poema para leerse en voz alta), y se une a las poetas locas (queer) que se alzaron en contra de la dictadura, como Lemebel o Puig. Este poema —además de un ensayo del que hablaremos más adelante— es el punto de partida para el poema de largo aliento Cadáver Perlongher con el cual Juan Antonio Alfaro se hizo del Premio Nacional de Poesía Elías Nandino 2022. El texto se divide en dos partes, la primera “Retrato hablado del cuerpo antes de ser borrado” es una descripción vívida de Néstor Perlongher, “parecía no una chica sino una de ultramar. ultramaricona.”, la segunda parte “Ladrillos de registro”, desarrolla preguntas y respuestas Leer más

Más allá del miedo: Una propuesta para ciudades más seguras

Por Chinantu Yunuen Aviles Desales[1]

 

Introducción

 Las violencias ejercidas hacia las mujeres no son nuevas, históricamente han sido reproducidas de manera constante tanto en el espacio público como en el privado, sin embargo, con el paso del tiempo es un tema que se ha puesto en la mesa y del cual se habla con mayor naturalidad principalmente en las nuevas generaciones, señalar a los culpables o detectar rápidamente cuando éstas ocurren es cada vez más cotidiano. 

 

Muchas de las desigualdades que se dan en la producción del espacio están relacionadas con el sistema patriarcal en el cual estamos inmersos, esto permite que prolifere y evolucione, adoptando tantas formas que le permiten sobrevivir, adaptarse y reproducirse innumerables veces. Al respecto, Jane Darke (1998, citado en Valdivia, 2011) señala que el patriarcado adopta muchas formas y cambia con el tiempo. Coexiste con la mayoría de los sistemas económicos, incluido el capitalismo, y en muchos escenarios: en la familia, en el lugar de trabajo, en el gobierno, etc. 

             

Además de esto, la división sexual del trabajo constituye también una de las formas para legitimar el control en la reproducción de la vida social e invisibilizar la participación de las mujeres así como impedir su libre acceso a todas las áreas de la esfera productiva y reproductiva; estos mecanismos de control promueven que existan acciones como el acoso o la violencia y que estos, a su vez, sean normalizados. 

 

En ese sentido, el siguiente texto presenta algunas de lLeer más

Arte y SIDA en Nueva York de José Luis Plaza Chillón

El arte en el epicentro del SIDA gay

Por Diego Medina

Dedicado a Luis Blanco quien generosamente me ha facilitado este material

 

Publicado en 2017, este libro de José Luis Plaza Chillón nos ofrece un análisis iconográfico de la obra del texano Delmas Howe, artístico plástico influenciado por la mitología griega, la masculinidad texana, la epidemia del SIDA en los años ochenta y su visión sobre los grupos marginados del vecino del norte, en particular migrantes y homosexuales. Sin embargo, el libro no se limita a hacer un trabajo monográfico, Plaza Chillón hace un breve repaso sobre los tópicos del arte gay, entre los que incluye una breve historia de la literatura gay y la literatura sobre el cuerpo enfermo.

 

El arte gay se ve transformado por el SIDA, ya que la epidemia le dio un giro de 180 grados al estilo de vida de la comunidad gay en Estados Unidos (y el mundo) que venía de una época de liberación sexual. Estos cambios se notan en la literatura, la fotografía y la pintura, si bien nuestro autor centra el discurso en la obra del texano, el libro ofrece un aparato crítico de primer nivel que nos ayuda a contrastar la información y profundizar en lo expuesto. En este sentido, el libro de Plaza Chillón eLeer más

Poesía desviada contra la censura

Por Diego Medina

 

En días recientes, la exposición “La venida del Señor” del pintor mexicano Fabián Cháirez en la Academia de San Carlos ha suscitado una respuesta virulenta de la comunidad católica del país y de grupos como “Guerreros Cristeros”, los cuales son un grupo de choque de la ultraderecha conservadora, que operan paralelamente a la Iglesia Católica y grupos políticos como El Yunque. Bajo el argumento de que la exposición “se burla” de la fe católica y que por eso debe ser retirada del recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México, es necesario recordarle a los grupos católicos extremistas que la UNAM es una institución laica y precisamente AUTÓNOMA, es decir, no está supeditada a ideologías políticas, ni mucho menos a religiones.

 

Es por eso que el colectivo de poetas gay Novísimxs se declara totalmente en contra de la censura que grupos como “Guerreros Cristeros” y la Iglesia Católica, así como algunos sectores de su feligresía, tratan de imponer, simplemente porque las obras les resultan incomodas. Este ejercicio de censura contraviene todos los principios de libertad de expresión consagrados en la Constitución Política de lLeer más

Desde y sobre la cocina

Imagen de portada: Elena Climent, Cocina con vela negra. Tomada de exposición virtual ‘Nuevas filosofías de cocina‘: Los bodegones de Rina Lazo, Elena Climent y Patricia Quijano por Dina Comisarenco.

Una reflexión de arte y feminismo a tres tiempos

Por Abigail Dávalos[1]

 

La reivindicación de la cocina

Hace unos meses, durante un taller nos preguntaron cómo había sido nuestro primer acercamiento al feminismo. Todas hablamos de nuestras influencias, nuestros círculos inmediatos y las experiencias compartidas, sin embargo, una compañera nos fascinó con el relato de la cafetera eléctrica de su abuela. Fue a través de este artefacto de cocina, uno de los primeros en su especie, que la mamá y abuela de Ana le enseñaron a revolucionar la norma; el “diseño feminista” de la cafetera eléctrica —le dijeron— les permitió dedicar menos tiempo a la elaboración de alimentos y emplearlo en las actividades que ellas eligieran. El feminismo como una revuelta por el tiempo libre de la mujer.

La belleza en sí de esta historia y la posibilidad que ofrece para abrir el diálogo sobre un tema que pocas veces tocamos la hacían apropiada para iniciar este breve texto: la relación de las mujeres con el espacio de la cocina y con la producción de comida, y las propuestas artísticas que han nacido de esta relación. Sin ignorar la latencia problemática y el peligro esencialista de hablar sobre las mujeres y la cocina, particularmente dentro del contexto histórico-social del último año, en el que el confinamiento ha significado un fuerte revés a las conquistas en el espacio público por las que durante años se ha luchado, volcando a muchas mujeres nuevamente al espacio doméstico —y sus violencias— y a los trabajos de cuidado, propongo enumerar algunas premisas, desde el feminismo y sus representaciones, que nos permitan conocer o enriquecer las reflexiones propias al respecto.

No es ninguna novedad que la asignación de roles de género ha constreñido a muchas mujeres a ocupar y desempeñar las tareas del espacio hogareño casi como una extensión de su “naturaleza femenina», dentro de un mundo que ha fragmentado sus espacios según género, clase y raza. En este contexto desigual, la cocina y el cocinar se perciben en primera instancia como preservadoras de los valores de la estructura dominante que rechazamos. Pero, al permitirnos repensar históricamente la relación entre las mujeres y el acto de cocinar podemos encontrarnos no sólo con su valor como fuente de conocimiento social, sino también con su enorme potencia rebelde.

En los últimos años, la academia anglosajona se ha interesado por los puntos de encuentro entre los estudios antropológicos de la comida y los estudios feministas, dando lugar a todo un campo denominado Feminist Food Studies desde los años noventa. Desde la interdisciplina, algunas académicas sostienen cómo la cotidianidad de las prácticas alimentarias y sus representaciones en determinados momentos y lugares, pueden ayudar a contextualizar la historia de las mujeres, según apuntan Arlene Voski Avakian y Barbara Haber en la introducción a su libro “From Betty Crocker to Feminist Food Studies. Critical perspectives on women and food” (2005). Lejos de justificar el confinamiento obligatorio de las mujeres al espacLeer más

Análisis de la cinta “Un hombre diferente” (2024) 

Sobre el “humor negro” y sus expectativas intelectuales

 

Por Carmina Cardiel

 

Aaron Schimberg (2024)

Me llama mucho la atención lo que en la pantalla grande se está haciendo con el body horror: es una película de humor negro, apunta la sinopsis de todas y cada una de las cintas que haya visto en su género: “Pieles”, “Dos”, “Enferma de mí”, “La substancia”, “Un hombre diferente”, entre otras. Pero es aquí donde cabría preguntarnos ¿Por qué satirizamos todo aquello que nos resulta incómodo?

Un hombre diferente de Aaron Schimberg le da un giro a las últimas cintas que por acá hemos revisado en el género de body horror, pues a diferencia de “La Substancia” o “Enferma de mí”, el protagonista es un varón a quien se le da vida desde el ojo de otro varón, y ya desde ahí la narrativa cambia completamente.

 

El humor negro desde la psique humana

 

Se ha estudiado a fondo desde la Psicología y se ha sugerido que el humor negro puede ser un mecanismo de defensa psicológico, permitiendo así a las personas lidiar con situaciones difíciles de una manera menos angustiante; sin embargo, también se ha planteado la preocupación de que el humor negro pueda perpetrar estereotipos negativos o trivializar experiencias dolorosas. En este sentido es que se puede profundizar en un debate sobre cómo el contexto y la audiencia influyen en la percepción del humor negro.

Desde esta definición es donde me pregunto en tanto al body horror: ¿Qué nos puede divertir al ver a una mujer que no se siente a gusto con su cuerpo y su apariencia llegandLeer más

El poder del perro : ¿qué significa ser el más fuerte?

 Por Sergio E. Cerecedo

 

Jane Campion es una directora que sigo desde hace tiempo, aunque filme muy poco en los últimos años y sea constantemente arriesgada en sus búsquedas así como irregular en sus resultados, su deseo de que sus dramas internos se vuelvan thrillers de búsquedas de identidad tanto social como sexual o étnica me resulta una necedad que llama mi atención. En los padeceres humanos de sus personajes me encuentro siempre con esa otra necesidad imperante: evadir el melodrama y mostrar las verdaderas y viscerales caras de los caracteres femeninos, protagonistas de todas sus películas anteriores. Es de esas autoras siempre citadas en los artículos sobre mujeres dirigiendo en pos de esa igualdad que difícilmente se visualizaba en los ochentas y noventas cuanto estrenaba sus primeras películas.

 

Jane Campion (2021)

En la temporada de premios del 2022 pude darme un chapuzón en las opiniones y encontré  todo el enojo que se produjo al promocionarse como un western cuando de eso, según los detractores, tiene la ambientación geográfica y, eso sí, una confrontación no solo entre protagonistas, si no una deconstrucción de lo que tiene que ver con esos tópicos, aunque el final no satisfaga a muchas personas.

 

Ese enfrentamiento es psicológico y a menudo invisible, desdibujando el carácter de enemigos o adversarios que muchos podemos llegar a creer porque la película nos despista, y en ese despiste es donde quien no esté acostumbrado al ritmo puede desinteresarse. Sí, es un producto que intenta ser más cerebral que emocional, para bien y para mal, no entiende de medias tintas pero tampoco de indiferencia, por ello a continuación abordamos esas contradicciones.

 

En los años 20, antes de la gran depresión, Phil Burbank, un ganadero de una familia rica de Montana, macho, prepotente y mandón en contraste con su hermano George, empático y considerado pero muy intimidado por Phil, incapaz de hacerle un frente verdadero para equilibrar las cosas; deambula junto a su hermano los desiertos negociando con sus vacas y con sus propios caracteres.

 

Muchas cosas cambian cuando George se acerca más a Rose, madre soltera y duela de una posada comedor, y a su hijo Peter, un joven con deseos de ser doctor a quien los vaqueros molestan por sus modales afeminados. La llegada de Rose a la casa de los Burbank es un detonante para el afáLeer más

Leer a Tenoch, reflexiones sobre la amistad y la literatura gay

Por Diego Medina

 

 Hace tiempo conocí a Tenoch en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, sostuvimos una amistad y luego, cosas de la vida, nos distanciamos. Cuando me enteré que había publicado un poemario no me sorprendí, el talento es un cheque en blanco que se cobra tarde o temprano. Pero no hice gran esfuerzo por conseguir su libro, el resentimiento pudo entonces más que mi afición por la literatura gay. Debo mencionar también que durante este 2024 me enfrenté a situaciones que me alejaron de la literatura en general.

 

Cuando superé este golpe de la bifrontal Fortuna y volví a la universidad, sostuve una conversación con una amiga que, palabras más, palabras menos, me dijo “…lo bello de la literatura es que hace que pongamos a un lado nuestras diferencias y se convierte en una bandera por la que luchamos juntos”. Poco tenía que ver aquella conversación con Tenoch, pero aquellas palabras me hicieron eco ¿cuántas veces no me quejé con amigos de que fulanito o perenganito ignoraban deliberadamente mis letras por cuestiones personales? ¿cuántas veces no me negaron espacios y reconocimiento personas con poder a las que les resultaba antipático? (Yo no tengo poder alguno, ni considero que mi voz tenga “autoridad” más allá de la que le da mi honestidad).

 

Pensaba en el daño que le ha hecho a la literatura la soberbia y el orgullo infecto de los escritores, cuando una amistad me comentó que Tenoch había dedicado uno de los poemas dLeer más

La virgen del sado: el péndulo entre el eros y el thanatos

Por Diego Medina

La antología de cuentos de Fernando Yacamán me fue recomendada por diversas amistades, algunas especialistas en literatura gay, otras a las que el libro les llegó por mera casualidad, sin embargo, todos coincidían en que era un libro que disfrutaron a plenitud. Cosa rara cuando los críticos y el gran público comparten puntos de vista. El cuento que le da título a la antología es mi segundo favorito, “La virgen del sado” cuenta la historia de un encuentro sexual en una vecindad, las descripciones hipotácticas de Yacamán crean una atmósfera densa, algunos amigos decían que consideraban que la estética de la novela rosaba los linderos del realismo sucio.

 

Estoy parcialmente de acuerdo, es cierto que este cuento, y otros, desarrollan sus historias en espacios marcados por la violencia, la indigencia, la marginalidad, la pobreza y las drogas, sus personajes están atravesados por las adicciones, las experiencias paranormales-místicas, el furor y la ansiedad, pero hay cuentos como “Sapo” y “Uróboros” que se sustraen de estas constantes.

 

Por un lado, “Sapo” tiene un componente fantástico mejor trabajado que en “Zafra” y “Noche menguante”, sus personajes pertenecen a una clase social más favorecida que los del restLeer más

Tablero de diamantes, el vértigo de la poesía homosexual de Alejandro Miravete

Por Diego Medina

 

En la literatura, como en la vida, a veces pasa lo que tiene que pasar, nos cruzamos con la gente adecuada, nos tropezamos con una piedra en el camino y, acto seguido, nos encontramos con un billete o una moneda, a veces no se pueden ver las estrellas en el cielo de las grandes ciudades, pero a veces uno lee poesía que condensa el milagro de la metáfora y el hálito del sudor púbico en un verso, a veces uno no liga, pero descubre a un poeta homosexual que hace que la noche valga la pena. A veces hay un Alejandro Miravete en la esquina de un librero (o en la Glorieta de Insurgente), cuya poesía colma de piel al deseo.

 

Los versos de Tablero de diamantes publicados bajo el sello de Niño Down Editorial son vertiginosos, sus imágenes poéticas son, en muchos casos, adrenalínicas y violentas (incluso vulgares), pero siempre las indicadas. Ya sea que leamos el poema dedicado a las trabajadoras de la noche, a Hello Kitty o a Jeffrey Dahmer, la poesía de Miravete mantiene el ritmo en todo el poemario. No hay puntos en que la calidad baje, a veces necesarios paLeer más