Blackkklansman – AKA El Infiltrado Del Klu Klux Klan

Thriller político a la Blacksploitation

 

Por Sergio E. Cerecedo

 

Spike Lee es uno de los pioneros del indie gringo con clásicos como “Do the right thing” o “Malcolm X”. A principios de los 2000 dirigió películas controvertidas como “She Hate Me”, que mermaron su producción e incluso le hicieron perder el apoyo de los productores, teniendo que recurrir al crowdfounding —recurso más usado por estudiantes y gente que apenas comienza— para sacar a la luz los proyectos que impulsó durante la primera mitad de esta década. Jordan Peele, productor y director que viene del gran éxito crítico y comercial de “Huye” (Get out), su ópera prima que tiene una gran carga ideológica en común con el cine que Lee realiza desde los 80´s; decidió apoyarlo para emprender esta producción, con uno de los presupuestos más holgados de su carrera y que lo vuelve a poner en la mira de los premios de la academia.

 

Spike Lee (2018)

A principios de los 70´s Ron Stallworth, un joven negro entra a la policía por petición propia y esfuerzo; pronto es promovido del aburrido archivo donde le refundieron, al trabajo de campo como infiltrado en una reunión de activistas pro derechos afroamericanos. Ron, como policía entrón y que se rifa el físico, pronto decide que, aparte de ser de su incumbencia por su origen racial, esas organizaciones tienen maneras y luchas pacíficas y que los atentados a la seguridad pueden venir por otro lado, Así, tras encontrar un anuncio sospechoso en el periódico, logra que le den carta abierta para investigar una célula secreta del Klu Klux Klan y así revertir ese mal estigma que se tiene de su raza, al tiempo que descubre verdaderos actos inhumanos y violentos. Tras agendar una cita con el líder local del movimiento, pide de forma casi suicida que sus superiores autoricen a su compañero Flip (Blanco y judío) para hacerse pasar por él e indagar desde adentro cualquier actividad ilegal, lo que muy a regañadientes aceptan.

 

Poco a poco el agente infiltrado pasa diversas pruebas en las que da cuenta de la crueldad ideológica de sus compañeros y de sus nexos con personajes fuertes de la política, principalmente David Duke, que por entonces aspiraba a la presidencia de la unión americana donde podría posicionar estas ideas de superioridad racial como algo nuevamente normal y desatar crímenes de odio. Este tono de denuncia es de esperarse en tiempos Trumpistas y es bueno encontrarlo de la mano de un buen producto fílmico.

 

Un punto fuerte a todo nivel para el filme es que ahora sí Spike Lee empieza a trascender el panfleto y a llegar hacia lo político desde lo humano, lo que se complementa con el trabajo de edición, que emplea un montaje paralelo en el cual sentimos empatía tanto con Ron como con Flip cuando se hace pasar por él, jugando con símiles todo el tiempo —La gran reunión de los blancos y la de los negros, denotando sus respectivas intenciones—. Mención aparte al trabajo de Adam Driver, componiendo un policía judío que nos hace darnos cuenta que a veces lo racial viene con la conciencia de pertenencia, pues no fue criado en esa creencia, pero a los ojos de los “arios“ hay de blancos a blancos y que, en contraste con el heroísmo desmedido de personajes protagónicos anteriores de Lee —es muy dado a querer replicar al güero todopoderoso tipo Schwarzenegger con su contraparte de color—, es tan inteligente como su compañero y saben entenderse y salir de apuros sin perjudicarse mutuamente, lo cual nutre la vertiente policiaca de la película.

 

Incluso para quien no esté muy involucrado en la parte política, desde el cine y nada más, es una muy buena película policiaca estilo Dirty Harry o del mismo Blacksploitation —cine de acción con protagonistas negros y villanos blancos—. inclusive Ron y su chica —una líder estudiantil por los derechos civiles— continuamente hacen referencias a Shaft, Pam Grier y otros íconos de la época.

 

Los valores cinematográficos son notables. No hay grandes persecuciones, pero sí secuencias de mucho suspenso como las que Lee ya manejaba en El plan perfecto (Inside Man, 2006 ). La fotografía de Chase Yrvin —con vasta experiencia en videoclips— no desmerece su experiencia corta en largometrajes, apuesta plena de planos épicos —sobre todo en los momentos de confrontaciones— y una iluminación al estilo de los 70´s, un uso del color pleno de cafés y rojizos en las escenas de la comunidad negra, y de grises azulados en el caso de los blancos.

 

Las actuaciones son bastante acordes destacando, además de Driver, el finlandés Jasper Paakkonen, como un radical racista con una esposa peligrosamente incondicional, aunado al buen hacer de John David Washington y Laura Harrier (Spiderman: Homecoming), y hay que apuntar el buen regreso de Topher Grace, quien después de su fracaso como Venom en Spiderman 3 fue prácticamente borrado de protagónicos importantes y aquí desempeña su papel con solvencia, aunque exceso de pasivo en comparación con los otros miembros de la “asociación”, (Eufemismo que usan para el Ku Klux Klan).

 

Puede parecer un poco al final que los conflictos se resuelven de una manera demasiado fácil, que le tira a lo políticamente correcto. No obstante, el guion de Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Wilmott y del mismo Lee tiene momentos incendiarios, pero es bastante superficiales en las confrontaciones. Fuera de las interpretaciones personales que cada quien pueda tener, como producto cinematográfico hay poco que objetar, tiene un excelente ritmo y nunca aburre, mención aparte a la música del trompetista Terrence Blanchard, quien conoce plenamente el Soul setentero y lo refleja con una partitura bastante versátil que es el perfecto acompañante para una gran reconstrucción de época y un humor bastante ameno.

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